Phalaenopsis Ampliar

Phalaenopsis

Orquídeas de crecimiento monopodial, la mayoría epífitas, algunas también litófitas. De hojas persistentes a caducas, enteras, lustrosas, verdes, o verdes con dibujos plateados y el envés rojizo. Tallos por lo general cortos, completamente cubiertos por las bases imbrincadas de las hojas

Más detalles

Orquídeas de crecimiento monopodial, la mayoría epífitas, algunas también litófitas. De hojas persistentes a caducas, enteras, lustrosas, verdes, o verdes con dibujos plateados y el envés rojizo. Tallos por lo general cortos, completamente cubiertos por las bases imbrincadas de las hojas. Las raíces plateadas son gruesas, redondas o aplanadas, se adhieren fuertemente al sustrato mediante cilios en su parte inferior. La punta en crecimiento es verde o rojiza; al mojarse la raíz el llamado velamen se vuelve verdoso. La clorofila contenida en las raíces contribuye a la fotosíntesis de la planta.

Luz

Necesitaremos una ubicación con luz abundante (alrededor de 10.000 lux y 15.000 en época de floración). Evitar el sol directo, si bien, para estimular la floración resulta muy eficaz aprovechar la luz del sol por la tarde (cuando el sol está bajo) filtrado por una fina cortina translúcida.

Temperatura

La temperatura ideal se encuentra sobre los 23º o 24º C, llegando a tolerar con buenas condiciones de humedad (a más calor, necesita más humedad) temperaturas de más de 30º C.

La temperatura mínima no debería descender más allá de los 13-14º C.

Riegos y Humedad

La planta debe regarse evitando la sequedad total de la corteza pero teniendo muy en cuenta que estas plantas no toleran el encharcamiento del agua ni en las hojas ni en las raíces. Ello conlleva a enfermedades (hongos, bacterias, etc.) y la muerte de la planta.

Un período excesivo de sequedad provoca la deshidratación de las hojas (se arrugan y toman una coloración pálida) y producen su muerte. Estas hojas no pueden recuperarse una vez deshidratadas por lo que suelen acabar desprendiéndose de la planta.

En general las phalaenopsis necesitan un nivel de humedad ambiente de alrededor del 60/70% si bien los actuales ejemplares ya nacidos y criados en invernaderos se han ido acostumbrando a niveles de humedad inferiores al de su hábitat natural y en casa pueden mantenerse en niveles inferiores si controlamos los riegos oportunos.

Una buena forma de regarlas es mediante inmersión de la planta en un recipiente durante unos minutos. Dejar que el substrato o corteza se seque parcialmente entre riegos.

Es fundamental no utilizar agua del grifo. Las aguas corrientes, normalmente con gran dureza y contenido de minerales, no son idóneas para estas plantas. Hay que utilizar agua mineral o agua tratada con filtros adecuados (ósmosis inversa) .

También son importantes los riegos efectuados mediante vaporizadores sobre las raíces aéreas y hojas, evitando el encharcamiento. Este tipo de riegos deben ser más abundantes en la época de calor (verano) dado que hay mayor pérdida de agua.

Nutrientes

Utilizar sólo abonos especiales para orquídeas y seguir las instrucciones del producto. En general, necesitaremos abonar más regularmente en los períodos previos a la floración (normalmente a finales de invierno o principios de primavera en nuestro clima mediterráneo). Aconsejamos también utilizar abonos foliares mezclados en el agua de vaporización, ya que tanto las raíces aéreas como las hojas pueden asimilarlos y contribuirá al buen estado general de la planta.

Otras cuestiones a tener en cuenta

Tener en cuenta también que las phalaenopsis, al igual que ocurre con la mayoría de orquídeas, no soportan estar en lugares muy cargados (poco oxígeno o humo de tabaco u otros contaminantes). Tampoco toleran las corrientes de aire directas aunque sí una cierta renovación del ambiente (aireación de la estancia).

Reproducción

En su hábitat natural, las phalaenopsis se pueden reproducir mediante semillas microscópicas. Este proceso ha sido replicado en laboratorio para generar nuevas especies híbridas pero requiere de tecnología y conocimientos que se escapan a los aficionados menos iniciados. No obstante, las phalaenopsis nos regalan con otro tipo de reproducción más simple y directo: los “keikis”. Consiste en la aparición en una vara floral de una pequeña plantita (keiki) que es copia exacta de la planta madre que la produce.

El proceso puede estimularse a partir del corte de una vara floral (por encima de un nudo en la parte media) y tras su floración y posterior caída de flores. Se aconseja retirar con cuidado la fina piel que recubre la yema del nudo para que de esta forma llegue más luz y estimule la aparición del keiki.

La planta va desarrollándose desde el tallo floral, apareciendo raíces aéreas. Una vez estas raíces miden entre 3 o 4 centímetros puede procederse con cuidado a la separación del keiki del tallo de la planta madre a la que está unido. El siguiente paso será plantarlo en un pequeño recipiente con el preparado habitual de corteza. A partir de aquí disponemos de una nueva planta autónoma que ira desarrollándose.